miércoles, 8 de octubre de 2008

Correspondencias. También de Baudelaire y sus Flores del Mal


La Naturaleza es templo de vivos pilares
que dejan salir a veces confusas palabras;
el hombre lo recorre a través de bosques de símbolos
que le observan con miradas familiares.

Igual que largos ecos que a lo lejos se confunden
en una tenebrosa y profunda unidad,
vasta como la noche y como la claridad
los perfumes, colores y sonidos se responden

Hay perfumes frescos como piel de niño,
dulces como los oboes, verdes como los prados,
y otros corrompidos, ricos y triunfantes,


que tienen la expansión de las cosas infinitas,
como el ámbar, el almizcle, el benjuí y el incienso,
que cantan los arrebatos del espíritu y de los sentidos.





Fotografía: "La muerte de Sardanapalus" de Eugene Delacroix

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Pilar: lo siento pero le tengo tanto cariño a mi viejo ejemplar, en pesetas, como tu bien dices, que no me puedo resistir a añadir y, discúlpame por lo reiterativa:

"Detrás de los hastíos y las grandes penas que cargan con su peso la existencia brumadora, !dichoso aquel al que un ala vigorosa eleva hacia los campos luminosos y serenos!"

Así es como si dialogáramos entre nosotros con palabras de Baudelaire y, a saber, si esto nos ayuda a caminar juntos...

glòria dijo...

La serie Baudelaire está siendo preciosa y me llena de rcuerdos, algunos frívolos pero divertidos: Mi hermana me llamaba Sardanápalo cuando, años ha, yo lucía una blusita primorosa inspirada en estampados de sultán.
Hasta siempre, Pilar.

pfp dijo...

que envidia Gloria, ¿la conservas? ¿alguna una foto con ella? ¡la publico ya¡
Muchos besos y a Josefina también