viernes, 13 de octubre de 2017

octubre


         

NOCHE TRISTE DE OCTUBRE, 1959
A Juan Marsé
Definitivamente
parece confirmarse que este invierno
que viene, será duro.
Adelantaron
las lluvias, y el Gobierno,
reunido en consejo de ministros,
no se sabe si estudia a estas horas
el subsidio de paro
o el derecho al despido,
o si sencillamente, aislado en un océano,
se limita a esperar que la tormenta pase
y llegue el día, el día en que, por fin,
las cosas dejen de venir mal dadas.
En la noche de octubre,
mientras leo entre líneas el periódico,
me he parado a escuchar el latido
del silencio en mi cuarto, las conversaciones
de los vecinos acostándose,
todos esos rumores
que recobran de pronto una vida
y un significado propio, misterioso.
Y he pensado en los miles de seres humanos,
hombres y mujeres que en este mismo instante,
con el primer escalofrío,
han vuelto a preguntarse por sus preocupaciones,
por su fatiga anticipada,
por su ansiedad para este invierno.
Mientras que afuera llueve.
Por todo el litoral de Cataluña llueve
con verdadera crueldad, con humo y nubes bajas,
ennegreciendo muros,
goteando fábricas, filtrándose
en los talleres mal iluminados.
Y el agua arrastra hacia la mar semillas
incipientes, mezcladas en el barro,
árboles, zapatos cojos, utensilios
abandonados y revuelto todo
con las primeras Letras protestadas.

Jaime Gil de Biedma, “Noche triste de octubre, 1959”, Moralidades.

Imagen: Octubre pfp

domingo, 8 de octubre de 2017

domingo, 1 de octubre de 2017

Dijo el poeta al analista

                             

Dijo el poeta al analista

Mi negocio son las palabras. Las palabras son como etiquetas,
o monedas, o mejor: como un enjambre de abejas.
Yo confieso que sólo me quiebra la fuente de las cosas;
como si las palabras se contaran como abejas muertas en el ático,
desabrochadas de sus ojos amarillos y sus alas secas.
Debo siempre olvidar que la palabra de uno es capaz de escoger
a otra, y de otra forma, hasta que tengo
algo que pude haber dicho…
pero que no lo hice.
Su negocio es vigilar mis palabras. Pero
no admito nada. Hago lo mejor que puedo, por ejemplo,
cuando puedo escribirle elogios a una máquina tragamonedas,
esa noche en Nevada: diciendo cómo la mágica bolsa acumulada
fue tocando tres campanadas sobre esa pantalla con suerte.
Pero si debiera decir que esto es algo que no es,
entonces me debilito, y recuerdo cómo mis manos se sintieron graciosas
y ridículas y llenas de todo
el crédulo dinero.

Anee Sexton (1928-1974)
Ilustración: Paul Burgess 

martes, 12 de septiembre de 2017

Errata





La lluvia, especialmente para un niño, trae consigo aromas y colores inconfundibles. Las lluvias de verano en el Tirol son incesantes. Poseen una insistencia taciturna, flagelante, y llegan en tonos de verde oscuro cada vez más intensos. De noche, su tamborileo es como un ir y venir de ratones en el tejado. Hasta la luz del día puede llegar a empaparse de lluvia. Pero es el olor lo que permanece conmigo desde hace sesenta años. A cuero mojado y a juego interrumpido. O, por momentos a tuberías humeantes bajo el barro encharcado. Un mundo convertido en col hervida.
   Él verano era de por sí siniestro. Unas vacaciones familiares en el oscuro áunque mágico paisaje de un país condenado. En aquellos años de mediados de la década de los treinta, el odio a los julios y el deseo de reunificación con Alemania flotaban en el ambiente austriaco. La conversación entre mi padre, convencido de la inminencia de la catástrofe, y mi tío gentil, aún moderadamente optimista, no resultaba fácil. [...]

Errata
El examen de una vida. Ediciones Siruela 2009

George Steiner. 


Ps: para mi querido primo Joaquín, que siempre me regala maravillas.

Imagen: esmalte y tintas sobre cartón. pfp


lunes, 4 de septiembre de 2017

John Ashbery



Paradojas y oxímoros
Este poema tiene que ver con el lenguaje en un nivel muy básico.
Observa cómo se dirige a ti. Tú miras por la ventana
o pretendes juguetear con algo. Lo entiendes, pero no lo entiendes realmente.
No lo captas, o él no te capta a ti. Ninguno de los dos lo capta.
El poema está triste porque le gustaría ser tuyo, pero no puede.
¿Qué es «un nivel muy básico»? Es eso, y también otras cosas,
que forman un sistema que él intenta poner en juego. ¿En juego?
Bueno, la verdad es que sí, aunque yo considero que el juego es
una cosa externa y más profunda, un patrón encontrado en sueños
tal como la división de la gracia de estos largos días de agosto,
sin prueba alguna. Final abierto. Y antes de que te des cuenta
se pierde en el ajetreo ruidoso de las máquinas de escribir.
Te la han jugado una vez más. Yo creo que tú existes solamente
para convencerme de que lo haga, en tu propio nivel, y luego ya no estás allí
o adoptas una actitud diferente. Y el poema
me ha empujado hasta ponerme suavemente a tu lado. El poema eres tú.

John Ashbery , Rochester, Nueva York 28 de julio 1927- Hudson, Nueva York 3 de septiembre  2017

Fotografia: pfp


miércoles, 23 de agosto de 2017

Anne Sexton






Don mío 
Observa cómo ha numerado las venas azules
de mi pecho. Por otra parte, hay diez pecas.
Ahora va hacia la izquierda. Ahora a la derecha.
Construye una ciudad, una ciudad de carne.
Él es un industrial. Ha mordido el hambre en bodegas
y, señoras y señores, ha sido traspasado por el hierro,
por la sangre, por el metal, por el hierro triunfal
de la muerte de su madre. Pero él vuelve a empezar.
Ahora me construye. La ciudad le consume.
Desde la gloria de los tablones, me construye.
Desde el asombro del cemento me ha moldeado.
Me ha proporcionado seiscientos signos callejeros.
Mientras yo bailaba construyó un museo.
Construyó diez bloques cuando me removí en el lecho.
Construyó un paso elevado cuando me marché.
Le ofrecí flores y construyó un aeropuerto.
Usó piruletas rojas y verdes a modo de semáforo.
Sin embargo cruzó en mi corazón, zona escolar, despacio.

Anne Sexton 

Anne Sexton (1928-74) escribía como terapia. Fue su médico Martin Orne, del hospital psiquiátrico Westwood Lodge, en Massachusetts, en el que estaba interna, el que la animó a hacerlo. Obtuvo el premio Pulitzer en 1967 por Vive o muere (Vitrubio). Murió con 45 años. Encendió el motor de su choche dentro del garaje y se sentó a esperar.


Imagen : Ciudad mental. pfp

sábado, 29 de julio de 2017

ELEVACIÓN de Baudelaire




Por encima de Lagos, de valles y praderas,
de montañas, de bosques, de nubes y de mares!
por más allá del sol, de rutas estelares,
más allá del confín de remotas esferas,

¡Oh tú, espíritu mío!, te mueves ágilmente
como el buen nadador se mece en libertad
surcando alegremente la azul inmensidad,
una indecible dicha gozando virilmente.

Evádete muy lejos de enfermizos miasmas,
sube a precipitarte al aire superior
y bebe como un puro y divino licor
el claro fuego que ahuyenta los fantasmas.

Después de los hastíos y de las hondas penas
que abruman con su peso la existencia dudosa,
feliz aquel a quien un ala vigorosa
lanza hacia las regiones radiantes y serenas. 

Tú que, al igual que alondras, elevas tus ideas
y el cielo matinal en un vuelo saludas,
comprendes sin esfuerzo, sobre las cosas feas,
El habla de las flores y de las cosas mudas


Las flores del mal.  Ch. Baudelaire 

Traducción, Ángel Lázaro

Imagen: Las flores del mal. Libro de artista pfp